martes, 3 de mayo de 2011

¡¡No te metas en mi vida!!

¡¡NO TE METAS EN MI VIDA!!
Hoy que estoy profundizando mis estudios teológicos en la Familia; sus valores, sus principios, sus riquezas, sus conflictos, recordaba una ocasión en que escuché a un joven gritarle a su Padre:
¡¡NO TE METAS EN MI VIDA!!
Ésta frase caló hondamente en mí, tanto, que frecuentemente la recuerdo y comento en mis conferencias para padres e hijos.
¿Si en vez de sacerdote, hubiese optado por ser padre de familia, qué le respondería a mi hijo, si él me hiciera esa pregunta?
Esta podría ser una respuesta:
¡¡Hijo, un momento, no soy yo el que me meto en tu vida, tu te has metido en la mía!!
Hace muchos años, gracias al profundo amor que mamá y yo nos tenemos, Dios permitió que llegaras a nuestras vidas y ocuparas todo nuestro tiempo. Antes de que nacieras, mamá se encontraba mal, no podía comer, y además debía guardar reposo, así que yo, tuve que encargarme de las tareas de la casa, además de mi trabajo.
Los últimos meses, antes de que llegaras a este mundo, mamá no podía dormir y tampoco me dejaba dormir a mí.
Antes de nacer los gastos aumentaron increíblemente, tanto que gran parte de nuestro salario se gastaba en ti, en el médico que atendía a mamá, en medicamentos y en comprarte lo mejor. Mamá quería cómprate todo lo que veía para bebes, las mejores prendas, y lo más lindo.
Y tu, me dices: ¿¿NO TE METAS EN MI VIDA??
Llegó el día en que naciste y compramos un recuerdo para regalar a todos aquellos que vinieran a conocerte.
Desde la primera noche no dormimos. Cada tres horas como si fueras un reloj nos despertabas para que te diéramos de comer, otras veces te sentías mal y llorabas todo el tiempo, sin que nosotros supiéramos que hacer, pues no sabíamos qué te sucedía y hasta llorábamos contigo.
Y tu, me dices: ¿¿NO TE METAS EN MI VIDA??
Comenzaste a dar los primeros pasos y tuvimos que estar detrás de ti todo el tiempo, ya no podíamos sentarnos tranquilos a leer el periódico, a ver una película, ni podía ver el partido de mi equipo favorito, porque para cuando menos lo esperaba, te perdías de mi vista y tenía que salir tras de ti para evitar que te lastimaras.
Y tu, me dices:
¿¿NO TE METAS EN MI VIDA??
Todavía recuerdo el primer día que fuiste a la escuela. Tuve que llamar al trabajo y decir que no podía ir, porque tuve que acompañarte al colegio y estar contigo. Tú no querías entrar, llorabas y me pedías que no me fuera, tuve que pedirle a la maestra que me dejara estar a tu lado, hasta que tomaras confianza.
A las pocas semanas ya no me pedías que no me fuera, y unos pocos días mas tarde, hasta te olvidabas de despedirte cuando bajabas del auto corriendo para encontrarte con tus amiguitos.
Y tu, me dices: ¿¿NO TE METAS EN MI VIDA??

Seguiste creciendo y nos pedías que te lleváramos al lugar en que te reunías con tus amigos, y que te dejáramos y te recogiéramos unas calles antes. Eras demasiado moderno y no se cuantas cosas más.
No querías llegar temprano a casa, te molestabas que te pusiéramos límites o reglas, no podíamos hacer comentarios acerca de tus amigos, sin que te volvieras contra nosotros, como si los conocieras a ellos de toda la vida y nosotros fuéramos unos "desconocidos" para ti.
Y tu, me dices:
¿¿NO TE METAS EN MI VIDA??
Cada vez sé menos de ti, y lo que sé, es a través de los demás, ya no quieres hablar conmigo, dices que siempre te estoy regañando. Todo lo que yo hago está mal y te burlas de mí.
Y yo me pregunto, ¿Cómo con tantos defectos he podido darte todo lo que tienes?
Mamá se queda despierta y no me deja dormir preguntándome si has llegado a casa, diciéndome que es muy tarde y que tu celular está desconectado, que ya son las 3:00 de la mañana y no has llegado.
Solo cuando te oye entrar en casa y cerrar la puerta de tu habitación, podemos dormir.
Y tu, me dices:
¿¿NO TE METAS EN MI VIDA??
Te aburre hablar con personas como nosotros, que no entienden el mundo de hoy, por eso sólo me buscas cuando hay que pagar algo, necesitas dinero para la universidad, o para tu diversión.
Y tu, me dices: ¿¿NO TE METAS EN MI VIDA??
¡¡Hijo, yo no me meto en tu vida… tu te has metido en la mía, y te aseguro que no me arrepiento de que lo hayas hecho y la hayas cambiado para siempre!!
Mientras esté vivo, me meteré en tu vida, para ayudarte, para formarte, para amarte y para hacer de ti una persona de bien.
Además si no lo hago yo, otros se meterán en tu vida y esa es una responsabilidad que me corresponde a mí.
¡¡ Sólo los padres que saben como meterse en la vida de sus hijos logran hacer de éstos, hombres y mujeres que triunfen en la vida y sean capaces de amar y ser amados!!
“La paternidad no es un capricho o un accidente, es un don de Dios, que nace del Amor”

El Puerperio y el encuentro con tu propia sombra

Inicio esta entrada, principalmente, pensando en mujeres que tienen hijos de hasta unos dos años, las que siguen con lactancia materna prolongada, las que han tenido un bebé recientemente o las que estén pensando en tener uno. También me encantaría que la leyeran las parejas o maridos para que intenten ponerse en su lugar y entender las reacciones y las necesidades de la mujer en una época tan importante para ellas (también para el bebé, obviamente, pero hoy me centraré más en la madre).

No sé si os resultará familiar la siguiente situación: en la tranquilidad de la noche, tu bebé se agita, gira su cabeza olfateando y buscando el pecho. Toma un poco de leche y se duerme de nuevo. Quizás tú no te duermes inmediatamente, aunque tampoco estás totalmente despierta, se podría decir que te encuentras en un estado intermedio. Tu mente se pasea por situaciones o pensamientos del día anterior. Notas una lucidez especial, puedes captar con mucha claridad detalles sobre la gente, sus actitudes y sus intenciones. Recuerdas alguna frase que te ha dicho tu padre o tu madre. No sabes por qué, pero no se te va de la cabeza, como el picor de un picotazo de mosquito que vuelve una y otra vez.

En la oscuridad de tu habitación, mientras tu bebé y tu pareja duermen, tú sigues dándole vueltas a eso que te ha dicho tu madre y te ha hecho sentir un escalofrío desagradable, aunque no has dicho nada. Ha podido ser un reproche o una recriminación sobre la manera de cuidar a tu bebé y te ha hecho sentir un pellizco en el estómago. Ahora, ya de noche, te das cuenta de que no es la primera vez que sientes eso. Recuerdas alguna discusión con tu pareja o con una pareja anterior, y también te vienen escenas de la adolescencia. Te van llegando sucesivamente y sin estar haciendo ningún esfuerzo por recordar, simplemente se presentan. Algo deben tener en común para que acudan en una sucesión tan vertiginosa… el reproche, el pellizco del estómago, el quedarte callada. Todo se repite en las distintas escenas.

De pronto, desde lo más profundo, te viene un recuerdo mucho más antiguo. Algo de lo que no te acordabas, pero que aflora en esos momentos. Siendo muy pequeña, ya se te encogía el estómago cuando tu madre te gritaba o te pegaba cuando algo se te caía al suelo sin querer, quizás la escuchas decir “qué torpe eres” y, más adelante, “no serás nada en la vida, mira cómo lo hago yo”. No decías nada. Por otro lado, es tu madre y te dice que te quiere, pero algo no encaja en ti y te quedas con ese pellizco. No puedes explicarte, no puedes defenderte.

En ese estado especial de conciencia, tu mente va saltando del presente al pasado y viceversa. Te das cuenta de actitudes que has ido repitiendo a lo largo de tu vida, cosas que no te gustaban, pero que pensabas que formaban parte de ti. Ahora ves que quizás no es la genética la que te ha hecho así, sino que era una manera de reaccionar ante una situación que no podías manejar y que ese patrón de conducta se ha quedado grabado en tu interior.

Como diría Laura Gutman, has tenido un “encuentro con tu propia sombra”. Has podido entrar en ese cuarto oscuro y sacar una parte tuya que habías relegado allí cuando eras muy pequeña.

El puerperio es una maravillosa oportunidad para abrir esa puerta al inconsciente, asomarte dentro y acceder a partes de nuestra sombra que se escindieron cuando no podíamos entender ni asumir la situación que estábamos viviendo.

Cuando éramos niñas y ahora de adultas, para poder sobrevivir, nos quedamos solamente con la imagen idílica de la madre que nos dice que me quiere, que me prepara la comida y que me ayuda a vestirme, y mando a la sombra la parte oscura de ella, la que no me entiende ni sabe cómo me siento, la que fuerza a que me comporte como una adulta cuando soy niña, que me comporte como una niña cuando soy adulta, la que proyecta sobre mí sus propias frustraciones no resueltas. Al hacer esto, borramos el acceso directo a esos recuerdos (aunque los recuerdos no se olvidan), pero la lucha interior y los patrones de comportamiento siguen presentes en nuestra vida adulta.

Llegado a este punto, y en tu estado de lucidez puerperal, tienes dos opciones.

Puedes dormirte y despertar al día siguiente con la sensación de haber tenido una intuición importante, pero que se ha ido, como pasa cuando sabes que has soñado algo y no lo recuerdas.

Si lo dejas pasar, ese patrón de conducta seguirá presente y continuarás reaccionando igual que la niña ante determinadas situaciones.

O bien, puedes seguir la segunda opción, aprovechar ese estado especial del puerperio en el que te hallas y prestar atención a esos encuentros con tu sombra. Hay algo en tu interior que sabe que esos patrones te hacen daño, que no quieres seguir repitiendo los mismos esquemas que la niña tuvo que adoptar.

Si quieres realmente convertirte en una mujer adulta e independiente, en madre libre y plenamente consciente, en contacto directo con tu intuición, ÉSTE es el momento.

Retornemos a la escena de la cama.

Si escogiste la segunda opción, cuando se den estas situaciones de claridad mental, podrás conectar con esa niña, acompañarla, escuchar lo que realmente siente con respecto a la actitud de su madre. Podrás dejar que se exprese, que libere ese pellizco que tiene en el estómago y le diga a su madre (a tu madre) lo que piensa de verdad.

Si haces esto con convicción y valentía, podrás empezar a cambiar también actitudes y respuestas de tu presente. Cada vez que te enfrentes a situaciones que antes te afectaban, recordarás a la niña liberada y reaccionarás de forma diferente. No vas a dejar que el pasado siga afectándote. Ya no eres hija, ahora eres madre.

El embarazo y los primeros dos años con tu hijo/a constituyen un momento único, no lo desaproveches. Busca ayuda si la necesitas y sientes que no lo puedes hacer por ti misma. Todas esas intuiciones y recuerdos que te vienen en el puerperio son mensajes de tu inconsciente que está pidiendo que cambies ciertas actitudes en tu vida.

Con sana envidia por tu condición de mujer y puérpera, te digo: ánimo y ADELANTE !!!.

miércoles, 27 de abril de 2011

¿Quién mato al amor?

Hubo una vez en la historia del mundo un día terrible en el que ODIO, que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes, convocó a todos sus súbditos a una reunión urgente.
Vinieron de todas partes del mundo y los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión, con curiosidad por saber cuál era el propósito.
Cuando estuvieron todos reunidos, ODIO se puso de pie y dijo: Los he reunido a todos porque deseo con todo mi corazón matar alguien. Los asistentes no se extrañaron mucho pues era ODIO quien les estaba hablando y él siempre quería matar a alguien, sin embargo todos se preguntaban entre sí quien era tan difícil de matar para que ODIO, los necesitara a todos. Quiero voluntarios que maten al odioso AMOR, dijo. Muchos sonrieron, ya que casi todos querían hacerlo de una u otra forma.

El primer voluntario fue “Mal Carácter”. Yo iré y les aseguro que en un mes, AMOR habrá muerto. Provocaré tal discordia e ira que no lo soportará, les dijo a todos.
Al cabo de un mes se reunieron otra vez para escuchar lo sucedido, pero “Mal Carácter” tenía malas noticias. Lo siento, lo intenté todo pero cada vez que yo sembraba una discordia, AMOR la superaba y salía adelante, les dijo.
Fue entonces cuando, se ofreció “Ambición” que haciendo alarde de su poder dijo: En vista de que “Mal Carácter” fracasó, iré yo. Desviaré la atención de AMOR hacia el deseo por la riqueza y el poder, y no podrá vencer la tentación. No fallaré.
“Ambición” inició el ataque hacia su víctima, quien efectivamente cayó herida, pero después de luchar ferozmente, renunció a todo deseo de poder y triunfó.

ODIO se enfureció por el fracaso de “Mal Carácter” y “Ambición” y decidió enviar a “Celos”, quien burlón y perverso inventaba toda clase de artimañas y situaciones para despistar y llenar de dudas y sospechas infundadas a su adversario AMOR. Pero este no tenía ninguna intención de morir, y con valentía y fortaleza lo venció.
Año tras año, ODIO siguió en su lucha y envió a sus más hirientes compañeros: “Frialdad”, “Egoísmo”, “Indiferencia”, “Pobreza” y a muchos otros, pero todos fracasaron, porque cuando AMOR se sentía desfallecer, tomaba de nuevo fuerzas y todo lo superaba.
ODIO, convencido de que AMOR era invencible les dijo a los demás: Nada se puede hacer, hemos perdido la batalla. AMOR lo ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo hemos logrado.
De pronto, de un rincón del salón se levantó un sentimiento poco conocido, su rostro era poco visible, por lo que nadie lo reconoció. Con voz muy firme y con mucha autoridad, dijo: “Yo me encargaré de AMOR”
Confundido, pero con mucha alegría, ODIO dijo: Ve y hazlo.
Tan sólo habían pasado unos días cuando ODIO volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles que después de mucho esperar por fin: AMOR había muerto.
El sentimiento poco conocido se puso de pie, se dirigió a los presentes y les dijo:
Ahí les entrego el cuerpo sin vida de AMOR. Está muerto como deseaban todos ustedes, y sin decir nada más se marchó.
Espera dijo ODIO: ¿Cómo has podido vencerle en tan poco tiempo? ¿Acaso no hizo el menor esfuerzo para sobrevivir? ¿Quién eres tú?
El sentimiento mostró por primera vez su horrible rostro y dijo: “Soy LA RUTINA”.
"La rutina es el peor enemigo del amor humano, pero déjame decirte que hay un AMOR, que ni el tiempo, ni la distancia, ni siquiera un sentimiento de maldad puede matar, porque ese amor es incondicional y eterno, no tiene principio ni fin, ese amor es el AMOR DE DIOS" Juan 3:16

miércoles, 23 de marzo de 2011

A mis Padres

No me deis todo lo que os pida; a veces lo hago para ver cuánto puedo obtener.
No me deis siempre órdenes; si me pidierais las cosas con cariño, yo las haría más rápido y con más gusto.
Cumplid las promesas buenas o malas; si me ofrecéis un premio, dádmelo... pero también dadme el castigo si me lo merezco.
No me comparéis con nadie, especialmente con mis hermanos, no sería justo y me hace sufrir.
No corrijáis mis faltas delante de otros; enseñadme a mejorar cuando estemos solos.
No me gritéis; os respeto menos cuando lo hacéis. Además aprendo a gritar también y no quiero hacerlo.
Dejadme hacer las cosas por mí mismo; si lo hacéis todo por mí yo nunca aprenderé.
No digáis mentiras delante de mí, ni me pidáis que las diga por vosotros, aunque sea para sacaros de un apuro; me hacéis sentir mal y perder la fe en vuestra palabra.
Cuando yo hago algo mal, no me exijáis que os diga el porqué, pues a veces ni yo mismo lo sé.
Cuando estéis equivocados en algo, admitidlo para que crezca la opinión que tengo de vosotros y así me enseñareis a admitir mis equivocaciones.
Tratadme con la misma amabilidad y cordialidad con que tratáis a vuestros amigos; ya que, aunque sea vuestro hijo, también podemos ser amigos.
No me digáis que haga lo que vosotros no hacéis. Yo siempre aprendo, no por lo que me decís que debo hacer, sino por lo que veo que hacéis.
Enseñadme a conocer y amar a Dios, pero recordad que quiero aprenderlo a través de vuestro ejemplo.
Cuando os cuente un problema, no me digáis: “No tengo tiempo para tonterías” o “Eso no tiene importancia”; tratad de comprender y ayudadme. Para mí es importante.
Amadme mucho y decídmelo a menudo, a mi me gusta oírlo, aunque penséis que no es necesario.
“Instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo, no se apartará de él”
Proverbios: 22 / 6

Familia - José Luis Prieto

sábado, 19 de marzo de 2011

La Fuerza de un Niño



cturas
Un día, dos niños estaban patinando en una laguna congelada. La tarde era fría y nublada, pero los niños se divertían haciendo piruetas y jugaban sin preocupación, riéndose de sus travesuras,
de pronto, el hielo se rompió y uno de los niños cayó al agua. El otro niño, viendo que su amiguito se ahogaba debajo del hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas, hasta que logró romperlo, pudiendo así rescatar a su amigo.
 Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron cómo lo había hecho ya que el hielo era muy grueso. Es imposible que lo haya podido romper con esa piedra y esas manos tan pequeñas, comentaban entre ellos.
 En ese instante apareció un anciano y dijo:
¡Yo sé cómo pudo hacerlo!
¿Cómo?, preguntaron.
Pudo hacerlo, porque no había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

“Si puedes soñarlo, puedes lograrlo”
 "Él (Dios) da esfuerzo al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas" Isaías 40: 29

viernes, 18 de marzo de 2011

Un nudo en la sabana


En la reunión de padres de familia de una escuela, la directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos. 
Ella entendía que aunque la mayoría de los padres de la comunidad eran trabajadores, debían encontrar un poco de tiempo para dedicar y pasar con los niños.
Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, que él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana.
Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo y cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya estaba acostado.
Explicó además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia.
Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba reemplazar esa falta dándole un beso todas las noches cuando llegaba a su casa y para que su hijo supiera que él le había ido a ver mientras dormía, hacía un nudo en la punta de la sábana. 
Cuando mi hijo despierta y ve el nudo, sabe que su papá ha estado allí y lo ha besado. El nudo es el medio de comunicación entre nosotros.
La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando comprobó que el hijo de aquel hombre era uno de los mejores alumnos de la escuela.
Este hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse con otros.
Aquél padre encontró su forma, una forma simple pero eficiente. Y lo más importante es que su hijo percibía a través del nudo, todo el afecto de su papá.
Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que olvidamos lo principal que es la comunicación a través del sentimiento.
Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban para aquél hijo, muchísimo más que un montón de regalos o disculpas vacías.
Es válido que nos preocupemos por las personas, pero lo más importante es que ellas sepan y puedan sentir nuestra preocupación y cariño por ellas.
Para que exista la comunicación, es necesario que las personas “escuchen” el lenguaje de nuestro corazón, ya que los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.
Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el golpe de la rodilla o el miedo a la oscuridad.
Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben distinguir un gesto de afecto y amor, aunque ese gesto sea solamente un nudo en la sábana. Un nudo cargado de afecto, ternura y amor.
“Vive de tal manera que cuando tus hijos piensen en justicia, cariño, amor e integridad, piensen en ti”

martes, 15 de marzo de 2011

Vivir en una familia enriquecedora

En una familia enriquecedora  hay vitalidad, autenticidad, sinceridad y amor. El corazón y el alma están tan presentes como el cerebro. Sus miembros se demuestran afecto y se respetan mutuamente.
Les gusta tenerse en cuenta a si mismos y al otro, escucharse.
Los riesgos se asumen de manera  positiva porque hay apoyo de los miembros de la familia y  una equivocación,  es vista como parte del crecimiento personal.

Físicamente hablando, sus expresiones faciales son relajadas, Los integrantes se miran a los ojos, hablan con voces claras. Sus relaciones son fluidas. Los niños incluso cuando son bebes son mas receptivos. Sus casas tienen mucha luz y color.
Cuando hay silencio este es un silencio de calma y no de temor y precaución.
Cuando hay ruido es el sonido alegre de una actividad, no el estruendo que intenta que los demás se callen.
Todos se turnan para hablar y sus integrantes  no se sienten incómodos demostrando su cariño. Se sienten libres al explicar sus sentimientos se puede hablar de cualquier cosa, ( desengaños temores, daños, enojos, criticas, alegrías y logros).
Si resulta que el padre esta enojado su hijo pequeño puede decirle " papa hoy te veo enojado"  sin tener miedo a que su padre le responda con una frase así... " como te atreves a hablarle así a tus mayores!!!"
Al contrario su padre también le responde de forma sincera " ya lo se hoy he tenido un día terrible".

Este tipo de familia hace planes y si surge algo que interfiera en estos rápidamente harán los ajustes necesarios con sentido del humor. Esto les permite hacer frente a los problemas grandes y a los pequeños sin ser presa del pánico.
Supongamos que a un niño se le cae un plato y se rompe. En una familia conflictiva  este accidente podría desembocar en  un castigo de media hora, una paliza, un grito, insultos o mandar al niño a dormir en medio de un mar de lagrimas.

En una familia enriquecedora, en cambio seria mas probable que alguien dijera " Has roto el plato ¡te cortaste? Ven , voy a buscar una curita y luego vamos a buscar la escoba para barrer" incluso el padre podría comentar " me parece que el plato se te cayo porque no lo sujetaste bien la próxima agárralo con ambas manos si?"
De este modo el niño esta viendo el problema como una  posibilidad de aprender algo nuevo. En lugar de una causa de castigo , lo que pone a su autoestima en cuestión. En estas familias los sentimientos son muy importantes.

Mi opinión personal:


 Se que esta descripción de familia enriquecedora puede sonarte un poco cursi e inclusive hasta un modelo de familia "perfecta" pero lejos de ser cursi o perfecta este tipo de familia es el modelo que todos debemos tratar de seguir si queremos una familia feliz y si queremos enriquecernos aprendiendo del otro,  la palabra lo dice "enriquecedora" no significa "perfecta" ni es inalcanzable como muchos estarán pensando, no significa que nadie se enoje o que nadie se equivoque, todo lo contrario significa que utilicemos nuestro enojo de manera productiva  y que logremos aprender de nuestros errores como padres, hijos hermanos, para lograr juntos un mejor clima y realmente disfrutar de estar juntos. Enriquecer significa crecer  a travez de la relación que formamos con nuestros hijos o padres. Enriquecerse es de alguna manera intercambiar conocimiento, amor, y de esta manera aprender.
Espero que les haya gustado.